Porque no todas las chicas nos animamos a cargar nuestro cabello con agua oxigenada y amoníaco, es que hoy vamos a charlar un poco sobre los tratamientos de coloración natural basados en la Henna.

La famosa Henna, no entra en la cutícula del cabello, solo que se adhiere fácilmente en su superficie, es como si ella cubriese el cabello, cerda por cerda.
La acción de este compuesto natural es acumulativa, por eso, cuantas mas veces nos apliquemos Henna en el cabello, más el color se irá adhiriendo.
El tiempo ideal de reaplicación es de 20 días. Si este tiempo no fuese respetado, ahí si puede haber problemas porque el color puede demorar más tiempo para salir.
La Henna natural siempre tiene matices rojos o cobrizos, pero existen marcas que mezclan el polvo extraído de la planta natural con metales pesados. En ese caso los productos tienen una química más fuerte y pueden hasta modificar la estructura del cabello.
Desconfía de la Henna con colores que se escapan de los matices más comunes, como el negro por ejemplo. No existe diferencia si la Henna te la aplicas tu o en un salón de belleza.
La gran ventaja de la Henna es que ella te da volumen y brillo al cabello y es ideal para reequilibrar el exceso de oleosidad.
El color se va yendo conforme se lava, después de un mes.

Pero, como todo no es perfecto, la henna tampoco es una panacea.
Con las sucesivas reaplicaciones, la henna reseca demasiado el cabello y el color no queda tan uniforme como la primera vez. Además de esto, el efecto acumulativo está presente; después de repetir el proceso algunas veces el cabello nos queda con un tono enrojecido definitivo, ya que una dosis considerable de producto acaba impregnando la estructura del cabello.
Así que ya lo sabes, como en todos los otros aspectos de la vida, usa la henna si, pero con moderación!

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