El mejor ejemplo es el shampoo tonalizante. Contiene básicamente agua oxigenada y deposita el nuevo color en la superficie de las cerdas, sin casi alterar la estructura de tus “hermosos cabellos”, retirando apenas un poco de tu pigmento natural, para que la tinta pueda actuar.
El resultado es un realce en el tono natural de tu pelo, llamado tinta “tono sobre tono” que deja un reflejo de la coloración escogida, sin eliminar el color de base del cabello.
Algunas marcas crearon algunos tonos de shampoos tonalizantes con matices claros, capaces de clarear hasta dos tonos.
La gran ventaja es que este tipo de tratamientos puede ser realizado con éxito en nuestras propias casas, debido a que contiene solo una mínima parte de amoníaco, causando mucho menos daño al cabello que las tinturas permanentes y casi nunca provoca reacciones alérgicas, pero como siempre, te aconsejamos probarlo en una pequeña porción de tu piel y esperar ver que pasa, antes de aplicártelo en todo el cabello.
Por otra parte, la coloración se va yendo con los lavados. Para quien lava el cabello cada dos días, mas o menos, la duración promedio es de un mes.
Pero ten cuidado, porque si te realizas esta coloración muy seguido, el cabello tiende a resecarse.

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